Los Benjamins

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Da esq. para dir.: Angela Yanomami e Ehuana Yaira no encontro de Lideranças Yanomami e Ye'kuana, onde os indígenas se manifestaram contra o garimpo em suas terras. O primeiro fórum de lideranças da TI Yanomami foi realizado entre 20 e 23 de novembro de 2019 na Comunidade Watoriki, região do Demini, Terra Indígena Yanomami

«Más que una crisis humanitaria», los yanomamis se enfrentan a un «genocidio premeditado» por Bolsonaro, dice Lula

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, calificó este domingo la situación de los indígenas yanomamis de «genocidio» y «crimen premeditado», del que responsabilizó de forma implícita a la administración de Jair Bolsonaro (2019-2022).

«Más que una crisis humanitaria, lo que vi en Roraima fue un genocidio. Un crimen premeditado contra los yanomamis, cometido por un gobierno insensible al sufrimiento del pueblo brasileño», indicó el mandatario en sus redes sociales.

Lula viajó el sábado al estado de Roraima, fronterizo con Venezuela, para conocer in situ el grave estado en el que se encuentra el pueblo yanomami, que sufre numerosos casos de desnutrición infantil y cuadros graves de enfermedades consideradas evitables.

Este domingo, la Asociación Urihi Yanomami informó de la muerte de una mujer indígena «por causa de su grave estado de desnutrición» y pidió que se dejé de publicar la fotografía de ella que fue divulgada para denunciar la situación de la comunidad, por motivos culturales. En este contexto, el Gobierno ordenó la apertura de una investigación por un posible delito de «genocidio» contra dicha etnia, según anunció en la víspera el ministro de Justicia, Flávio Dino.

El Ministerio de los Pueblos Indígenas estima que «al menos 570» menores yanomamis fallecieron en los últimos años «por contaminación de mercurio, desnutrición y hambre». Según la cartera, 99 yanomamis de entre 1 y 4 años de edad murieron solo en 2022 como consecuencia de desnutrición, neumonías o diarreas vinculadas al «avance de la minería ilegal en la región», que contamina los ríos y destruye la selva.

Las aldeas sufren además brotes de malaria y la violencia de los mineros ilegales, que se estiman en más de 20.000 en la tierra indígena Yanomami, situada entre los estados de Amazonas y Roraima. Durante su gestión, Bolsonaro recortó el presupuesto de los órganos que combaten los delitos medioambientales y defendió la explotación de minerales y madera en las reservas indígenas.

LB / EFE