La “Magistrado 33” sin la que los jueces no toman decisiones (+$1 millón en oro)

En todo el Poder Judicial venezolano se refieren a ella como “la súper magistrado 33”. Quien conoce nuestro Sistema de Justicia, sabe bien que son treinta y dos (32) los Magistrados que llevan las seis (6) Salas del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) pero resulta que una de las asistente del Magistrado-Presidente del TSJ, Maikel José Moreno Pérez, quién es además presidente de la Sala de Casación Penal, prohíbe expresamente a todos los jueces penales otorgar ninguna medida cautelar o libertad, sin su consentimiento.

Se trata de Solchy Delgado Paredes, quien por supuestas “órdenes del jefe”, dice que todas las decisiones tienen obligatoriamente que ser consultadas con ella, antes de tomarlas. Igual ocurre con las audiencias de presentación, preliminar o juicio.

Recientemente, con un caso en Anzoátegui, se le cobró a un justiciable un millón de dólares en oro, por una decisión favorable. Ella también tiene un gran negocio con las denominadas operaciones cayapas, donde los cobros son entre 100 mil y 500 mil dólares, según el caso y las causas. Se sabe que por esa vía a varios narcotraficantes le han dictado sentencia de solo tres años.

Algunos magistrados de la Sala Penal informaron al periodista José Rafael Ramírez que la ‘Magistrado 33’ ha armado un equipo especialísimo, con el único propósito de “bajar de la mula” a todos los justiciables que, con méritos o sin ellos pero sí con recursos económicos, aspiran salir en libertad. Es decir, que el que requiera una medida provisional de libertad, tiene que buscar divisas americanas o unos buenos gramos de oro, para pagar la decisión favorable.

Esta práctica afecta las decisiones de jueces, no solo de Caracas, sino que utilizando el nombre de su jefe inmediato, ha comenzado a extenderla a muchas regiones y ha comenzado a invadir otras jurisdicciones, como la civil, mercantil, menores, agrarios, entre otros, donde ha descubierto otra mina.

Ya en el Circuito Penal de Caracas se acostumbra oír: “aquí no se mueve una hoja de papel sin que la ‘súper magistrada 33’ lo autorice.” A punta de órdenes arbitrarias y amenazas, Solchy Delgado Pérez acabó con la autonomía e independencia de los jueces en el país.

(MT/NJR)

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