Relatos dramáticos: Las madres rotas que dejaron las últimas masacres en Colombia

Las matanzas están desangrando nuevamente los campos colombianos. Y las víctimas son en su mayoría jóvenes. Esta violencia, que el gobierno vincula con un narcotráfico envalentonado, va dejando una estela de madres rotas.

Ya son 55 masacres este año, según el observatorio independiente de violencia Indepaz. Desde el 11 de agosto han matado 64 personas en 15 ataques.

Estas son las historias de tres madres que visitó la agencia AFP. Ellas enterraron a sus hijos en el suroeste del país.

El dolor de ver morir

Óscar Andrés Obando fue baleado el sábado 15 de agosto, el día que lo esperaban para celebrar el cumpleaños de su papá. Angustiado, el padre entró en el cuarto donde atendían a su hijo de 24 años y trató de contener su desangre con unas gasas.

“Me tocó ver morir a mi hijo en mis manos y en las manos del papá”, se conduele Gladys Betancourth. Hombres armados irrumpieron en la fiesta que organizó su hijo y lo mataron junto a otros siete jóvenes. Decenas de amigos de Óscar se habían reencontrado en Santa Catalina, un paraje próximo al municipio de Samaniego, Nariño.

Gladys no sabe quiénes y por qué lo mataron. Cree, sí, que no fueron guerrilleros del ELN, como se insinuó oficialmente.

Un doble luto

“Ese día les hice arroz con carne sudada (guisada)”, recuerda Lucila Huila. Pero el almuerzo de sus dos hijos quedó servido. A esa hora Esneider (23 años) y Heine Collazos (25) sufrían sus últimas horas de vida. Eran carpinteros y fueron capturados cuando iban camino a la finca de su padre, en la localidad de El Tambo, Cauca.

Lucila, de 53 años, recibió una llamada “anónima” el 21 de agosto. Un hombre le advirtió que a sus hijos los “habían cogido y que si no iba un familiar, ellos no respondían”. Junto a sus hijos mataron a otras cuatro personas.

Recordar las últimas palabras

“Rabia” y “odio” invaden a Nancy Quiñonez (30). Los cadáveres de cinco adolescentes negros aparecieron en un cañaduzal de la ciudad de Cali, el 11 de agosto. Su hijo Luis Fernando Montaño (15) estaba entre ellos.

Los ataques no acabaron ahí. Una granada estalló en el velorio de los jóvenes y dejó un muerto. Nancy no desiste: “Las madres queremos llegar hasta el final, hasta que se descubra toda la verdad”.

Fuente: AFP

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