Bachaqueros aparecen en Cuba en plena pandemia por el coronavirus (+VIDEO)

En medio de una grave crisis económica, Cuba ha identificado al nuevo enemigo del pueblo: el “colero” -conocidos en Venezuela como bchaqueros- que acapara y revende productos básicos de las tiendas estatales. Pero, ¿quiénes son estos personajes y hasta qué punto son culpables de la escasez generalizada en el país?

“La persona recorre la mayor cantidad de tiendas posible, normalmente acompañada del esposo y el hijo. Compran alimentos y productos de aseo y luego los revenden por unos pesos más”, explica a Efe desde el anonimato la intermediaria de una colera que oferta pollo, salchichas, champú o pasta de dientes vía Facebook y WhatsApp.

Por la escasez de estos y otros bienes básicos hay racionamiento en los comercios cubanos: una bolsa de pollo, dos latas de tomate, tres tubos de picadillo, uno de pasta dental o dos jabones son el tope autorizado por compra y cliente tras esperar colas de entre varios minutos y dos o tres horas.

Si bien los coleros y revendedores existen desde hace décadas, esta difícil coyuntura los ha multiplicado y situado en el punto de mira del Gobierno y gran parte de la sociedad.

“Te chupan el dinero que tú tienes. ¿Por qué una cosa que yo tengo en la tienda más barata tengo que comprárselo a ellos al doble, al triple o al cuádruple? Eso es un abuso”, protesta Norma, una jubilada de 70 años del distrito habanero de Playa.

 

 

El economista cubano Ricardo Torres también se muestra pesimista: “el Gobierno está ante un reto imposible, yo no querría estar en sus zapatos. Por un lado tienes un reclamo justo de la gente, sobre todo de quienes tienen menos recursos, pero por otro lado tienes la realidad económica que las autoridades son incapaces de resolver a corto plazo”.

Para Torres, la proliferación de los revendedores responde a varios factores. Cuba apenas produce el 20 % de los alimentos que demanda su población y ha de importar el resto, tarea harto difícil con una economía al borde de la quiebra lastrada por graves deficiencias estructurales, el endurecido embargo de EEUU y ahora la pandemia de la COVID-19 que ha paralizado el turismo. Esto se traduce en estanterías vacías en los supermercados.

 

 

Fuente: EFE

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