Uso de dióxido de cloro como tratamiento contra el covid-19 aprobado por el senado de Bolivia puede ser mortal

Ante la creciente amenaza de COVID-19, en las últimas semanas, los centros de salud y cementerios han colapsado, mientras otros se niegan a recibir muertos por el virus.

A la par, los bolivianos han comenzado a recurrir a mortales tratamientos alternativos por la falta de atención médica por parte del gobierno interino.

El oncólogo boliviano Fernando Patiño Sarcinello, experto en el tema del coronavirus en el país andino, señala que, además, mucha gente con sospecha de cuadro de COVID-19 no ha podido recibir atención médica: “Tanto los hospitales públicos como privados están saturados, ya no pueden recibir ni a un paciente, entonces muchas personas han preferido quedarse en casa esperando que se mejoren”.

En entrevista con DW, explica que la situación se ha complicado porque en Bolivia se han difundido mucho los tratamientos alternativos “que no tienen beneficios, pero que se han vuelto muy populares, como el dióxido de cloro. La gente se está haciendo tratamiento sin orientación médica y, por eso, mucha gente muere en su casa”.

Hasta la fecha, se han registrado más de 60.000 infectados y más de 2.200 muertos en el país sudamericano con 11 millones de habitantes.

“La situación en el país es muy grave”, dice Patiño Sarcinello, que critica “graves deficiencias en la respuesta” de las autoridades, como escándalos de corrupción, y, en general, una falta de experiencia en el manejo de la crisis sanitaria.

El director de la Fundación Friedrich Ebert en Bolivia hace hincapié en el impacto que ha tenido la crisis política, por la que atraviesa el país, sobre el manejo de la pandemia. El entrevistado explica que la rivalidad entre los poderes Ejecutivo y Legislativo, que han activado el modo campaña electoral, ha culminado, entre otras cosas, en la aprobación de un proyecto de ley que autoriza la elaboración, venta y el uso del dióxido de cloro en pacientes con COVID-19.

Para Souverein, el proyecto, que legitimaría el uso del blanqueador y desinfectante como medicina, es una “inmensa irresponsabilidad”. Ya en abril, la Administración de Alimentos y Medicamentos de EEUU Había advertido que no existe ninguna evidencia científica que apoye la seguridad o eficacia del dióxido de cloro. Su consumo incluso podría presentar riesgos considerables a la salud de los pacientes. Pese a ello, el partido MAS habría impulsado la ley como una medida populista, opina.

 

 

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