Rusia y EEUU realizan pruebas exitosas de vacunas contra el Covid-19

Tras exitosas pruebas en humanos, laboratorios de Estados Unidos y Rusia se encaminan a producir las primeras vacunas contra el Covid-19.

La estadounidense Moderna espera producir entre 500 y 1.000 millones de dosis de su vacuna ARNm-1273 contra el coronavirus, que, según la compañía, ha demostrado resultados positivos en la primera fase de pruebas clínicas.

En tanto, Rusia anunció ayer haber realizado los primeros ensayos clínicos en seres humanos de una vacuna contra el coronavirus, que serán completados a finales de julio.

Moderna aseguró ayer que una vez superen las tres fases de pruebas clínicas y obtengan la aprobación regulatoria podrán producir dosis desde sus laboratorios asociados en EEUU y España para abastecer los principales mercados globales.

El consejero delegado de Moderna, Stephane Bancel, aseguró que la prioridad será disponer de “capacidad primero en EEUU”, con unos 500 millones de dosis destinadas a este país, que ha apoyado a la farmacéutica con cerca de 500 millones de dólares.

En Europa, Moderna se ha aliado con la española Rovi para la fase final de producción de su vacuna y desde donde partirá su modelo de distribución en Europa y el resto del mundo.

Los datos de las pruebas de la fase 1 de la vacuna, publicados el martes en el New England Journal of Medicine, muestran niveles de anticuerpos contra el virus SARS-CoV-2 superior a personas que han superado la enfermedad y respuesta inmunológica en 15 días, pero una caída en esos niveles a partir del día 43.

Rusia

Los ensayos, realizados por el ministerio de Defensa de Rusia y el centro de investigación en Epidemiología y Microbiología Nikolai Gamaleya, comenzaron a mediados de junio en un prestigioso hospital militar en Moscú, con un grupo de voluntarios compuesto, principalmente, por militares rusos, pero también por algunos civiles.

El primer grupo, de 18 voluntarios, “terminó su participación y salió del hospital”, dijo ayer el ministerio de Defensa ruso en un comunicado.

La tarea principal para este grupo era comprobar la seguridad de la vacuna y la tolerancia del organismo humano a sus componentes, según la misma fuente.

Los voluntarios permanecieron hospitalizados durante 28 días después de la vacunación realizada el 18 de junio, y fueron objeto de exámenes diarios.

Durante este período, las funciones vitales de su cuerpo permanecieron “dentro de los límites de la normalidad”, sin que “ningún efecto adverso grave o complicación fuese registrado”, asegura el comunicado.

Fuente: La Prensa Internacional

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