Donald Trump: “No somos la policía del mundo”

El presidente Donald Trump aseguró el fin de la época de “las guerras interminables” durante una ceremonia de graduación de la academia militar de West Point, una de las tradiciones que acompañan a la Presidencia, y que el mandatario pidió que se mantuviera a pesar de la pandemia.

El discurso de Trump fue sobrio y ajustado al guión. Aseguró que Estados Unidos no va a ser el policía del mundo y no va a implicarse en conflictos antiguos en tierras lejanas.

Pero sostuvo que defenderá a su nación de la amenaza extranjera, al tiempo que celebró haber «acabado al cien por cien con el Estado Islámico y matado al terrorista número uno», el general iraní Qasem Soleimaní.

Las relaciones de Trump con el estamento militar, que este sábado estuvo representado por el secretario del Ejército, Ryan McCarthy, se ven recientemente resentidas por el uso que el mandatario hace de las Fuerzas Armadas durante las protestas contra el racismo y la brutalidad policial.

Trump amenazó con invocar la ley de insurrección con el fin de desplegar fuerzas armadas convencionales para contener las protestas, en su mayor parte pacíficas, y generó polémica con una aparición este mes frente a una iglesia cerca de la Casa Blanca que sufrió leves daños durante actos vandálicos.

El tono de Trump en su discurso ante los cadetes fue conciliador, en un día soleado, con ambiente de celebración y en un encuadre natural excepcional, y agradeció a la Guardia Nacional por mantener el «imperio de la ley en las calles» durante las manifestaciones.

«Lo que hace a Estados Unidos único es la durabilidad de las instituciones frente a las pasiones y prejuicios del momento. Cuando los tiempos son turbulentos, cuando el camino es arduo, lo que más importa es lo que nos hace permanentes, atemporales, sólidos y eternos», señaló Trump en un discurso institucional y sin salidas de guión.

Trump, que dijo que West Point es «un símbolo universal de gallardía, lealtad devoción, disciplina y destreza», hizo un saludo marcial, manteniendo la distancia social, a cada uno de los 1.107 graduados, que se desprendieron del tapabocas para acercarse al podio donde se encontraba el mandatario.

Tras la celebración final los cadetes se abrazaron y gritaron sin protección alguna, mientras que Trump incluso se acercó a saludar a algunos de los graduados.

Con información de Agencias

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