OEA alerta reclutamiento forzado de menores por grupos armados en Colombia

En Colombia, tres años después de la firma de la paz, grupos armados ilegales siguen reclutando menores, alertó el viernes una misión de la Organización de los Estados Americanos (OEA), señalando «altos niveles de hostilidad» en el país.

«Alarma la persistencia del reclutamiento forzado de niños, niñas y adolescentes», afirmó Roberto Menéndez, jefe de la Misión de Apoyo al Proceso de Paz en Colombia de la OEA.

Al presentar el informe sobre el último semestre de 2019 ante el Consejo Permanente de la OEA, Menéndez señaló además que «la instalación de minas antipersonal y artefactos explosivos improvisados, el secuestro, la violencia sexual, el confinamiento y el desplazamiento», han generado «profundos impactos» en comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas.

Bogotá selló la paz en noviembre de 2016 con las ahora disueltas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Pero el país aún vive un conflicto armado que en más de medio siglo deja casi 9 millones de víctimas entre muertos, desaparecidos y desplazados.

En la nación sudamericana, principal productor mundial de cocaína, operan no sólo disidentes de las exFARC y bandas criminales como el Clan del Golfo/Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), sino también rebeldes del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Según la OEA, que realizó más de 1.200 misiones de monitoreo, las acciones de expansión del control territorial de los grupos armados ilegales afectaron zonas del oeste, noroeste y centro sur del país, así como fronterizas con Venezuela (Catatumbo, Arauca) y con Ecuador (Pacífico Nariñense, Putumayo).

En estas regiones sigue habiendo zonas afectadas por economías ilícitas, la violencia y la criminalidad, con ausencia o débil presencia del Estado.

El informe dijo que el ELN aprovecha los espacios escolares para «inducir u obligar» a los alumnos a sumarse a la organización. También señaló reclutamiento forzado de menores por parte del ELN y disidencias de las exFARC en resguardos indígenas y comunidades negras.

Los varones son usados para actividades de vigilancia, cobros de extorsión, transporte y actividades de tipo militar. En el caso de los indígenas, los grupos armados ilegales se benefician de su conocimiento del terreno para emplearlos como «anillos de seguridad», lo cual los deja más expuestos a operaciones de la fuerza pública.

Las niñas y adolescentes cumplen roles de reclutadoras de otros menores y son víctimas de explotación y agresión sexual.

Fuente: Semanario Universidad

 

 

 

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