¿Hasta dónde llega la libertad de expresión de Luisa Ortega Díaz en Colombia?

No debe entenderse como una libertad sin límites, la libertad de expresión no puede ser absoluta. La libre transmisión de información puede en ocasiones, lesionar bienes jurídicos valiosos como los ya señalados (la honra, la intimidad y el buen nombre de las personas). Y Luisa Ortega Díaz aprovecha cualquier oportunidad en medios de comunicación para lesionar de manera continuada la honra y buen nombre de sus víctimas con acusaciones falsas.

La libertad de expresión no cobija el derecho al insulto, a la injuria, o a la difamación perpetuada a la que somete Luisa Ortega Díaz a sus víctimas, los señalamientos públicos que ha realizado en contra de funcionarios y ciudadanos venezolanos, constituyen un delito tipificado y penado en la legislación colombiana.

Luisa Ortega Díaz ha violado los artículos 221 y 224 del Código Penal Colombiano, utilizando medios de comunicación internacionales, para el ataque del honor, la reputación, y la dignidad de funcionarios y ciudadanos venezolanos.

Expone constantemente hechos falsos de forma pública utilizando estos medios de comunicación, sin presentar una sola prueba de los hechos que desinforma y afirma. Lo cierto es que hasta ahora todos los señalamientos maliciosos e infundados realizados por la exfuncionaria han devenido en falsos, imposibles de probar, porque no existen ni existieron, y solo buscaban comprometer la honra de sus víctimas.

Estamos a la espera de ver si el Estado Colombiano permitirá que Luisa Ortega Díaz siga delinquiendo impunemente desde su territorio. No nos sorprendamos si pronto la vemos cumpliendo condena en una prisión colombiana. Recordemos que, si murmurar la verdad aún puede ser la justicia de los débiles, la calumnia no puede ser otra cosa que la venganza de los cobardes.

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