Con un 65% de abstención, municipales de Francia sellan el fracaso de Macron y el ascenso de la izquierda verde

La segunda vuelta de las municipales francesas confirmó este domingo el “tsunami” ecologista que anunciaban los sondeos y el revés del partido “macronista”, en unos comicios marcados por una abstención récord en medio de importantes medidas de seguridad por la pandemia de coronavirus.

La cita debía haberse celebrado en marzo pero con el estallido de la pandemia del covid-19 se optó por el aplazamiento. Pero si hay algo que haya marcado esta cita electoral es la alta abstención que ya se define como récord histórico y se sitúa en torno al 60%, una cifra llamativa si tenemos en cuenta que los franceses estaban llamados a elegir los gobiernos de casi 5.000 ayuntamientos.

De hecho, cuando faltaban tres horas para que los colegios electorales cerraran sus puertas, menos del 35% de las personas censadas habían acudido a las urnas. Esto supone 18 puntos menos que en la segunda ronda de las pasadas municipales de 2014.

Pese a ello, la izquierda ha logrado conservar París y ha recuperado Marsella después de 25 años. El primer ministro Edouard Philippe ha ganado en El Havre y Los Verdes se han impuesto en tres ciudades principales: Lyon, Estrasburgo, Tours y Besanzón. Además, conquistaron Burdeos y Marsella y se quedaron a 227 de votos de arrebatar Lille a la histórica socialista Martine Aubry. Todo marcado por el miedo de los ciudadanos a contagiarse de coronavirus al salir de sus casas para ir a votar.

La ultraderecha francesa ha conseguido abrir una grieta, pequeña pero simbólica frente al llamado “frente republicano”, tras alzarse con la alcaldía de Perpiñán (en el sur de Francia), su mayor ciudad en 25 años.

Los sondeos no se equivocaron y el diputado de la Agrupación Nacional (RN), Louis Aliot, será el próximo alcalde de la capital de la Cataluña francesa, una ciudad con importantes problemas socioeconómicos que la ultraderecha espera convertir en plataforma electoral para próximas contiendas.

Los más próximos al presidente, Emmanuel Macron, reconocieron su preocupación. El desgaste del presidente —por los chalecos amarillos, la reforma de las pensiones, la discutida gestión de la covid-19— tampoco beneficia a LREM. Y las alianzas con la derecha siembran dudas sobre el perfil original del movimiento: ni de izquierdas ni de derechas.

Fuente: Agencias

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