Asesinatos de defensores en Latinoamérica continúan en cuarentena

Una decena de líderes sociales y activistas han sido asesinados en las últimas semanas, a pesar de que, en numerosos países de América Latina, al igual que el resto del mundo, viven en cuarentena.

La actual situación de crisis sanitaria mundial, que golpea desde hace semanas al planeta, está causando estragos a los líderes sociales y activistas en América Latina. El confinamiento, una acción para prevenir el contagio del temido virus COVID-19, está siendo un arma de doble filo para ellos.

La Red Nacional de Defensoras de Derechos Humanos en Honduras denunció el asesinato de la defensora Iris Argentina Álvarez, que pertenecía una cooperativa campesina que recuperó tierras propiedad del Estado para la siembra de productos de consumo básico.

Por otro lado, en la Amazonía brasileña, Zezico Guajajara, indígena que ejercía de “Guardián”, una peligrosa tarea que consiste en patrullar el bosque, capturar a los madereros ilegales y expulsarlos, también fue asesinado.

“El Gobierno de Brasil ha promovido graves retrocesos de su legislación ambiental que, además, ha acompañado con un discurso que ataca a los defensores ambientales y su labor”, dijo a Deutsche Welle Liliana Ávila, Abogada Sénior del Programa de Derechos Humanos y Ambiente de Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA).

 

Colombia, en el punto de mira

“Los asesinos no descansan y menos se quedan en casa. Al contrario, parece que las estructuras criminales, grupos neoparamilitares y disidencias de las FARC aprovechan la situación del coronavirus y siguen matando a líderes sociales, especialmente en las zonas alejadas del país”, lamentó Stefan Peters, director de CAPAZ, Instituto Colombo-Alemán para la Paz.

En este país, al menos seis líderes han sido asesinados en los últimos días. “La COVID-19 ha hecho una sombra perfecta a la violencia en Colombia porque la atención mediática está en la pandemia y no se está prestando atención a los territorios”, dijo  Sirley Muñoz del Programa Somos Defensores.

Así apuntó que los datos recogidos durante este primer trimestre “es una cifra muy alta” respecto a los mismos datos del año pasado en el mismo periodo. Igualmente, lamentó que la situación se haya agravado con la cuarentena, ya que los defensores están asentados en un lugar de manera permanente y “no pueden circular libremente por el territorio”. De este modo, “los líderes son fácilmente identificables”, lamentó.

Para Peters, esta situación es una muestra de que “las políticas y las estrategias de protección por parte del Gobierno no son suficientes ni adecuadas”.

No obstante, la abogada de AIDA recordó que “los Estados tienen obligaciones de derechos humanos que son impostergables aún en estados de emergencia”, refiriéndose a la protección de la vida.

Fuente: DW

 

 

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