¿ Conoces la experiencia del Sexo Kinky ?

El Sexo Kinky se refiere a los encuentros sexuales que se mantienen alejados de la rutina introduciendo cambios constantes para que las personas no se aburran, éstos van desde un cambio de espacio hasta de posturas.

La idea es que no hacer siempre lo mismo, no siempre se debe tener sexo en la cama, hay que buscar nuevos ambientes y explorar los rincones de la casa.

También está abierto a modalidades como el bondage, la dominación y el sadomasoquismo, si lo que desean es experimentar emociones fuertes; lo importante es que antes de hacerlo hablen con su pareja del tema para ver hasta dónde pueden llegar.

Entre los secretos del sexo Kinky están:

Fantasear

Es muy importante saber crear imágenes diferentes en tu cabeza. El poder la imaginación es esencial. Se pueden utilizar recursos visuales como vídeos eróticos o incluso lecturas sugerentes que estimulen a ambas partes. Eso sí, no hay que perder de vista la motivación sexual de los miembros implicados, qué es lo que estimula, y cómo, para fantasear en torno a ello.

Consensuar

Para tener confianza con una persona no hace falta conocerse de toda la vida, lo que hace falta es definir bien lo que se quiere conseguir, a través de qué medios y definir pautas de comunicación para la consecución. Sobre todo no hay que tomarse estos juegos como una obligación, hay límites, si pruebas algo que no te gusta debes tener la confianza en ti mismo para pararlo.

 

Jugar

Jugar es un factor clave, implica experimentar y probar con nuestra imaginación y recurrir a instrumentos adicionales que pueden ayudar en la experimentación de muchas sensaciones.

 

Dominación y sumisión

Tal y como hemos visto en el best-seller 50 sombras de Grey, utilizar ataduras con diferentes materiales e instrumentos, y diferentes posiciones y exposiciones del cuerpo, es un punto esencial para ser un amante Kinky.

No es necesario recurrir a objetos especializados para ponerte en escena, sólo necesitas una bufanda, un pañuelo o una máscara, un poco de cuerda o un cinturón.

Lenguaje

Hablar sucio siempre es un recurso. Notarás que cuanto más lo hagas más te gusta. La palabras obscenas, incluso sin complicarse, tales como “me encanta tu pene” o “vagina”, son un desahogo de sensaciones y una estimulación sublime.

Fuente: Soy Carmín

 

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