Latinos de los Red Sox rechazaron invitación a la Casa Blanca

Como es tradición, los equipos campeones en Estados Unidos han visitado la Casa Blanca como símbolo de la excelencia deportiva. Pero ésta vez, Boston Red Sox aprovechó la ocasión y los reflectores para expresar inconformidad.

El equipo de Massachusetts ganó la Serie Mundial en octubre y algunos de sus jugadores no aceptaron ir con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El mánager Alex Cora manifestó la semana pasada que no iba a asistir, mencionado su exasperación con las gestiones del gobierno para ayudar a su natal Puerto Rico a recuperarse de un devastador huracán.

Casi una decena de jugadores, incluyendo a Mookie Betts (el Jugador Más Valioso de la Liga Americana), dijeron que tampoco asistirán a la ceremonia.

Todos los que decidieron no acudir a la Casa Blanca son jugadores de color. Todos los jugadores blancos (incluyendo J.D. Martínez, de raíces cubanas) acudieron.

“A lo largo de la temporada 2018, los Medias Rojas fueron, francamente, imparables”, destacó el presidente, y afirmó que le gusta el beisbol, al que llamó “un juego muy especial, un deporte muy especial”, que él mismo practicó en la escuela de secundaria.

El entrenador de un equipo campeón raramente se pierde la visita a la Casa Blanca, una tradición que comenzó en 1924, cuando el entonces presidente Calvin Coolidge invitó a los senadores de Washington.

“Desafortunadamente seguimos pasando trabajos, seguimos peleando. Alguna gente sigue sin poder cubrir sus necesidades básicas, otras siguen sin electricidad y muchas casas y escuelas siguen en pésimo estado casi año y medio después del azote del huracán María. He usado mi voz en muchas ocasiones para que no sean olvidados los puertorriqueños y mi ausencia no es nada diferente. En este momento no me siento cómodo celebrando en la Casa Blanca”, dijo Cora en una declaración.

Antes de la visita, Trump defendió sus acciones sobre Puerto Rico, afirmando falsamente de nuevo que el territorio recibió 91,000 millones de dólares en ayuda por el huracán, algo que dijo era “la mayor cifra entregada jamás a cualquier estado”.

La ayuda real a Puerto Rico ha fluido más lentamente de los cofres federales, con apenas 11, 000 millones entregados hasta ahora. El huracán Katrina en el 2005 le costó al gobierno federal más de 120, 000 millones, la mayoría para Luisiana.

Trump, no obstante, comentó a los reporteros: “El pueblo de Puerto Rico realmente tendría que querer al presidente”.

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