¿Por qué no se come carne en Semana Santa?

Seguramente debes estarte preguntando por qué los católicos no comen carne en Semana Santa, pues resulta que ningún pasaje bíblico habla sobre esta prohibición que algunos comienzan el Domingo de Ramos.

En esta temporada sagrada se celebra la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús y la tradición del ayuno es una manera de honrar la penitencia que el hijo de Dios se impuso al pasar 40 días en el desierto solo y sin comer.

La seminal enciclopedia católica señala que este sacrificio de Jesús es un ejemplo manifestado en el Evangelio de San Mateo, donde se narra cómo Cristo pasó 40 días sin probar alimento o beber bebida alguna. Así que miles de católicos copian este modelo que no tiene una definición exacta o completa en la Biblia; no dice los días o semanas que deben estar ayunando.

Roberto Bosca, especialista religioso y director del Instituto de Cultura (CUDES) señaló que la importancia de esta costumbre es simbólica:

No importa tanto si no se come carne específicamente, lo importante es la actitud al llevar a cabo algo que implica una ruptura con lo ordinario, para pensar un poco más en las realidades espirituales, reflexionar sobre cosas más importantes que los deseos de uno mismo”.

Este gesto penitencial en el que los devotos católicos se privan o abstienen voluntariamente de comer carne tiene su origen etimológico en la palabra del latín abstinentia.

Al realizar este sacrificio la persona logra un acto que repara su espíritu, alma y cuerpo, los cuales se encuentran dañados por el pecado.

El Código de Derecho Canónico manifiesta que todos los seguidores de la religión católica, cada uno a su modo, están obligados por ley divina a hacer penitencia en Semana Santa con el fin de negarse a sí mismos, es decir, a cumplir su voluntad y a pensar solamente en los deseos egoístas.

A partir de los catorce hasta los 59 años de edad, los católicos deben practicar la abstinencia los viernes a partir del Miércoles de Ceniza.

 

La Iglesia también agregó que cada conferencia episcopal puede cambiar los modos de ayuno y abstinencia, así como sustituirlos en todo o en parte por otras formas de penitencia, sobre todo por obras de caridad y prácticas de piedad.

En la actualidad la abstinencia implica no solo privarnos de carne sino de otras costumbres culinarias exquisitas como la comida rápida, los dulces, los snacks y otras opciones gastronómicas agradables.

Fuente: LNN

 

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