Tras violentas protestas, un golpe militar derrocó al presidente de Sudán

El Ejército de Sudán derrocó al presidente Omar Bashir de todos los cargos después de semanas de protestas, informan la agencia Reuters y el medio libanés Al Mayadeen citando fuentes gubernamentales.

El ejército sudanés dijo que emitirá en las próximas horas una “declaración importante pronto” en Jartum, capital del país, donde miles de manifestantes mantienen su concentración frente a las oficinas gubernamentales exigiendo la renuncia de Bashir. Se informó además que se celebró a cabo una reunión de emergencia de las Fuerzas Armadas del país en la que presuntamente se ha creado un consejo interino encabezado por el actual vicepresidente primero, Awad Ibn Auf.

Según la agencia rusa Sputnik, vehículos militares que llevaban tropas entraron en la madrugada de este jueves en la sede del Ministerio de Defensa y la residencia oficial de Bashir. Sobre Al Bashir pesa una orden de arresto del Tribunal Penal Internacional (TPI) por genocidio y crímenes contra la Humanidad por los presuntos abusos cometidos en la provincia de Darfur.

Al menos 60 personas murieron en el marco de la represión gubernamental de las protestas que se suceden desde diciembre de 2018 contra Omar Hassan al Bashir en Sudán, según informó la organización Physicians for Human Rights (PHR), que denunció que “manifestantes pacíficos son atacados por las fuerzas de seguridad”, y que se utiliza “una fuerza desproporcionada, innecesaria y en ocasiones letal”.

La organización acusó al gobierno de Bashir de cometer “violaciones masivas de los Derechos Humanos”, entre ellas detener a manifestantes sin cargos y negarles el acceso a sus familiares o al tratamiento médico que necesitaban.

Durante las últimas semanas, Al Bashir describió “legítimas” las demandas de los participantes en las manifestaciones, que se redujeron desde que decretara el estado de emergencia en febrero. Además, acusó sin embargo a algunos de los manifestantes de destruir propiedades públicas y privadas y alterar el orden público, al tiempo que acusó a ciertas partes de aprovechar las protestas para lograr una “agenda excluyente”.

Al Bashir -en el poder desde que encabezara un golpe de Estado en 1989- responsabilizó de las protestas a “agentes” extranjeros y desafió a sus rivales a tratar de llegar al poder a través de las urnas. Asimismo, advirtió de que no permitirá ninguna ‘Primavera Árabe’, en alusión a la ola de protestas que sacudió Oriente Próximo y el norte de África en 2011.

Las manifestaciones comenzaron en diciembre pasado, después de que el Gobierno decidiera aumentar los precios de los productos básicos.  Además, pospuso una enmienda a la Constitución que le permitiría volver a postularse para las presidenciales en 2020, cuando expirará su segundo y último mandato.

Fuente: Perfil

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