Descubra qué tipo de sexo tienen los millennials

Recientes estudios han comprobado que los jóvenes de hoy están teniendo menos sexo que los de ayer ¿Las principales causas?: El Internet, las redes sociales y el estilo de vida de los “millennials” parecen ser los responsables de la disminución de su actividad sexual.

El siglo XXI es una de las épocas más liberales de la historia de la humanidad. La revolución sexual, la emancipación de la mujer y la creación de la pastilla anticonceptiva y aplicaciones como Tinder son evidencias de que, sin duda, hoy existen cientos de posibilidades en cuanto a sexualidad se trata.

Sin embargo, investigaciones sugieren que los jóvenes de ahora están teniendo menos “sexo” que los de hace algunas décadas.

En marzo del año pasado, por ejemplo, un estudio llevado a cabo por los estadounidenses Jean Twenge, Ryne Sherman y Brooke Wells, publicado en la revista académica Archives of Sexual Behavior, reveló que los actuales adolescentes y adultos jóvenes de Estados Unidos están practicando nueve veces menos sexo que a finales de la década 1990. Esto representa un descenso del 14% de su actividad sexual.

Del mismo modo, la proporción de quienes informaron no haber tenido relaciones sexuales en el último año aumentó del 18% al 22% en el mismo período de tiempo, según el análisis de la General Social Survey, encuesta de nivel nacional dirigida por la Universidad de Chicago.

Aunque los datos son claros, la razón de este fenómeno todavía no lo es, pues son muchas cosas las que han cambiado en las dinámicas sociales y culturales en 20 años. Sin embargo, ciertas hipótesis han dado luces sobre sus posibles causas, en las que el Internet y las redes sociales son las principales protagonistas.

Varias investigaciones apuntan a que el fácil y rápido acceso a la pornografía -junto a su potencial adictivo- pueden generar en los jóvenes la sensación de reemplazo del sexo real. Además, algunas imágenes pornográficas proyectan una idea ficticia de una relación sexual, lo cual hace que el encuentro real no satisfaga sus expectativas.

Además de esto, dicha generación se caracteriza por casarse más tarde y, por ende, vivir por más tiempo con sus padres, elementos que también entran a jugar en sus hábitos sexuales.

Sin embargo, otros estudios apuntan a factores mucho más complejos.

Aunque los millenials no son socialmente conservadores, en su mayoría, lo cierto es que son más cautelosos que las generaciones anteriores y más enfocados en los riesgos emocionales y físicos del sexo, que pueden ir desde un embarazo no deseado y la transmisión de una enfermedad sexual, hasta un corazón roto o problemas de autoestima.

La conscientización del acoso y la violencia sexual también han generado temor entre los jóvenes, quienes relacionan comportamientos sexuales con algo problemático. Douglas Murray, de The Spectator, argumentó que “mientras que en la década de 1960 se liberaron las actitudes hacia el sexo; este contragolpe está convirtiendo la libertad sexual en miedo sexual y casi todas las oportunidades sexuales en un campo minado legalista”.

Por otro lado, Jean M. Twenge, psióloga de la Universidad de San Diego y autora del libro Generation Me, señaló que “aunque aparentemente la tecnología y las aplicaciones para ligar, en teoría, ayudan a los millennials a encontrar rollos sexuales más fácilmente, lo que puede también tener un efecto contrario y es que los jóvenes pasan tanto tiempo conectados que interactúan menos en persona y, por consiguiente, no mantienen relaciones”.

Silvina Valente, presidente de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana, coincidió con dicha teoría. “En materia de sexualidad adolescente un gran cambio fue la tecnología seguida por la comunicación online, la perdida de límite entre lo privado y lo público, el uso de la intimidad por otros sin tener en cuenta los sentimientos”, aseguró a Infobae.

“Los cambios rápidos, efímeros, la falta de tiempo para procesar, vincularse, pensar y sentir llevan a una sexualidad desprovista de emociones, aburrida y para experimentarlas empiezan a buscar estímulos que amplifiquen las sensaciones dormidas, que les hagan olvidar las faltas de objetivos, la falta de vínculos, el dolor, la inmediatez”, indicó.

Con Información de El Espectador

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