Entérese a qué edad comienzan a tener sexo en esta época

Los tiempos han cambiado con mucha rapidez y más a partir de los que llamamos “el antes y el después del reggaetón”. La edad inicial para tener sexo ha variado de unos años para acá.

“Por un lado, si lo haces pronto corres el riesgo de que tu entorno piense que eres una buscona, mientras que, si lo dejas para más adelante, eres una estrecha. Es una verdad incómoda que sigue perdurando hoy en día y por la que vivimos en una sociedad machista“. Así es como define Marina, una estudiante de Derecho de 19 años, la relación que tuvo con el “sexo” en su etapa adolescente. Como ella, miles de chicas.

Y es que estas cuatro letras forman una parte muy importante, quizás demasiado, de la vida de los jóvenes. “La adolescencia es una época en la que existe una presión diaria y terrible en relación al sexo, sobre todo entre las chicas”, advierte.

Por la parte masculina parece que la situación se ve de forma distinta: Miguel, estudiante de Medicina de 21 años, asegura que “el sexo está muy sobrevalorado” y que es precisamente por eso por lo que surgen tantas prisas. Reconoce haberlo hecho “demasiado tarde”, exactamente a los 19. “Creo que lo que se espera de un chico de mi edad es que lo haga lo más temprano posible y con muchas tías”, subraya. “En mi caso, soy muy tímido, y no lo hice hasta que tuve una relación estable de confianza”. Además, señala que hasta entonces tenía “un gran complejo por no haberlo hecho”, ya que la mayoría de sus amigos lo probaron antes que él.

La adolescencia, ese farragoso terreno lleno de altibajos por el que todos transitamos, es espacio limitado de tiempo en el que una persona no es ni demasiado mayor ni demasiado pequeña para darse cuenta de todo lo que pasa a su alrededor y, sin embargo, desarrollar los primeros rasgos que determinarán su identidad en el futuro.

En definitiva, una edad para descubrirse a sí mismo y al mundo, no solo a través de los libros y el estudio, como la mayoría de los padres esperan de sus hijos, sino también a través de sus relaciones interpersonales.

Es evidente que los cambios que la sociedad ha sufrido a nivel tecnológico han determinado que la edad del primer encuentro sexual haya decrecido con respecto a solo diez años atrás. Ahora, parece ser mucho más fácil que antes entablar una relación de amistad o algo más gracias a las diversas plataformas virtuales de citas de ligoteo.

¿Hasta qué punto hacen uso de ellas los adolescentes para tener relaciones sexuales? Herramientas como Instagram, sin ninguna intención de coqueteo explícita a priori y tan extendida a día de hoy entre los jóvenes, facilitan ese contacto previo. Ya no hace falta salir por la noche, ir a una discoteca y conocer a alguien especial porque lo tienes en la palma de tu mano a través del móvil, y muchas veces en las poses más seductoras.

Tres años más pronto que sus madres

La edad media de la primera relación sexual en 2003 llegaba a los 18,1 años en los hombres y 19,1 en las mujeres, según una Encuesta de Salud y Hábitos Sexuales del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Hoy, quince años después, la edad ha decrecido notablemente hasta los 15 de media entre ambos sexos. En el caso de las mujeres, un sondeo de la Fundación Española de Contracepción reflejó que en 2016 la media del primer encuentro sexual en las chicas se daba a los 16,29 años, frente a los 19 de las mujeres entre los 45 y 49.

Otro dato preocupante que refleja la encuesta es que el 18,5% de esas mujeres no usaron ningún método anticonceptivo en esa primera relación sexual. Es por ello que la educación por parte de los padres y las instituciones educativas sigue siendo clave en la prevención de embarazos no deseados o Enfermedades de Transmisión Sexual.

Foto: iStock.
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Superficies comerciales y casas de los abuelos

Pero, ¿cómo se las apañan los quinceañeros para tener sexo sin que nadie se entere? Normalmente, es bastante difícil gestionar los encuentros a estas edades.

Los adultos disponen de una amplia gama de medios para hacerlo, como bien puede ser el coche, una noche en un hotel o un viaje exprés. Pero si no conduces, no tienes dinero para pagar un alojamiento en un sitio cómodo y privado o estás sobreprotegido y tus padres no te dejan irte de viaje a pasar unos días con tu pareja… ¿Cómo lo haces?

Muchas veces la pulsión sexual no se puede controlar. Así lo argumenta Cristina, de 24 años, quien reconoce haberlo hecho en sitios públicos los fines de semana con su novio cuando tan solo tenían 15 años. “Solíamos quedar los sábados para ir a tomar algo a un bar. Por aquella época teníamos que estar como mucho a las once en casa, así que había que hacerlo todo muy rápido. Había un momento en el que ya nos aburríamos de estar en los bares o paseando, agarrados del brazo por la calle o metiéndonos mano y enrollándonos en las zonas oscuras de los pubs. Queríamos algo más, era incontrolable”.

Por lo que según asegura, tras el “típico calentón de sábado”, se dedicaban a visitar con nocturnidad y alevosía los baños de las grandes superficies comerciales. La técnica de Cristina y su novio era sencilla y prácticamente infalible: ambos se metían dentro de sus respectivos baños y, mediante un aviso en forma de llamada perdida –esos locos y peregrinos tiempos sin Whatsapp- que les servía para saber si estaba despejado, procedían a aislarse en uno de los retretes.

Entrábamos en el de mujeres, generalmente estaba más limpio que el de hombres. Era un poco incómodo, pero teníamos tantas ganas que todo fluía de forma natural”, asegura.

Otro caso parecido es el de Juan, de 20 años y estudiante de Informática. Su valoración inicial es que lo hizo tarde y mal” con una chica “dos años menor que él y a la que conoció de fiesta en un bar”. Pronto, se hicieron amigos y comenzaron a enrollarse. Al cabo de cinco meses, Juan quiso hacerlo y un día fueron al piso vacío que tenía el hermano de su abuelo, fallecido un par de años atrás. A propósito de esto, Juan afirma, jocosa y categóricamente, lo siguiente: “Nunca tuve la oportunidad de conocer al hermano de mi abuelo, pero gracias a su muerte pude echar mi primer polvo, por lo que le estaré eternamente agradecido”.

En general, el sexo es algo que precisa de una tarea de normalización. Las industrias de la moda y la publicidad muchas veces ofrecen una imagen distorsionada del mismo nada recomendable para niños mayores jugando a ser adultos. 

El empeño de los padres y los poderes educativos debe garantizar el acceso a la información y prevención de embarazos o ETS, aseguran los expertos. El caso es que todos hemos sido jóvenes alguna vez y hemos sentido las ganas. Quizás haya que encontrar al quinceañero que llevamos dentro, más allá de los deberes que la sociedad exige, para comprender en mayor medida esa edad tan difícil y determinante llamada adolescencia.

Con Información de El Confidencial

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