Precios de productos de las cesta básica sobrepasan el salario mínimo

No está vigente aún el nuevo cono monetario, pero los vendedores de productos de la cesta básica usan una terminología equivalente como un eufemismo para evitar  hablar de los millones que muchos de estos cuestan.

Si tenemos en cuenta que el salario mínimo llega al millón de bolívares, y lo comparamos con los precios –especulativos casi todos y remarcados unos pocos- vemos que – a excepción de algunas verduras por kilo, la mayoría de productos de la cesta básica ya han sobrepasado esa marca. Es decir que si una familia se atiene a ese ingreso salarial apenas si le alcanza a un rubro y con los bonos no se alcanza a llenar una bolsa.

Por los alrededores de los principales mercados de San Cristóbal solo ronda la preocupación de los consumidores, y mucho más si no se cuenta con el anhelado efectivo, ya que si se pretende pagar con punto electrónico la variación del precio puede ser del doble y del triple, algo a lo cual ya se ha acostumbrado el venezolano.

Un vendedor vocifera en la calle como gran oferta la venta de cuatro piñas por “mil” –léase un millón-; otro, un cartón de huevos por millón doscientos en efectivo o un kilo de tomate por un millón trescientos por punto, mientras tímidamente el pescadero te ofrece el kilo de bagre por dos mil aunque hay oportunidad de ir a pasar el punto a un local que le presta el servicio.

En la carnicerías el salario mínimo es leyenda, y sus productos se equiparan a dos, tres o cuatro veces su monto con un kilo de carne no menos de tres millones el kilo, la mortadela de pollo a tres millones trescientos y el kilo de semiduro a millón ochocientos.

En los abastos y supermercados la mayonesa, el aceite, las galletas, entre otros rubros, también sufren otra escalada indetenible, que incluso no podría cubrir ni un nuevo anuncio de salarios del estado venezolano.

A la señora Carola Sánchez todavía escandaliza que haya un precio por punto que duplique y hasta triplique el precio en efectivo

“Usted pregunta hoy por el precio de un producto y ya mañana cuesta el doble o el triple”, dijo.

Alberto Rosales se queja de que su sueldo no alcanza para nada, y que la situación “ya no se aguanta”:

“Compre dos kilitos de carne, con casi 8 mil bolívares y yo soy un trabajador que me sostengo con el mínimo. Yo menos mal me voy la próxima semana para Chile porque este país ya no se puede más”, expresó.

Fuente: La Nación

 
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