Mark Zuckerberg asume culpa por filtración de datos

El fundador y máximo responsable de Facebook, Mark Zuckerberg, testifica este martes por primera vez ante el Congreso de Estados Unidos para dar explicaciones por el escándalo de Cambridge Analytica y la fuga masiva de datos de usuarios de la red social, un conflicto que se suma y combina con la difusión de propaganda rusa en las elecciones presidenciales de 2016.

La imagen de Zuckerberg, de 33 años y paradigma del sueño emprendedor americano, vive horas bajas ante la mayor crisis de esta la compañía. “No hicimos lo suficiente”, admitió el empresario a los legisladores, “fue mi error y lo siento”, recalcó.

Hasta ahora, el empresario nunca había comparecido en el Capitolio. La estrella de Silicon Valley, un multimillonario acostumbrado a vestir con camisetas de manga corta, siempre había delegado a sus subordinados la tarea de ofrecer explicaciones a los legisladores, pero estos días se pasea por Washington con traje, corbata y cara de circunstancias. Se encontró con unos legisladores duros, republicanos y demócratas, que le cuestionaron por todo lo ocurrido, así como por la fiabilidad de sus explicaciones.

El detonante de la audiencia de este martes es el caso de Cambridge Analytica: la consultora tuvo acceso a los datos de 87 millones de usuarios sin que ellos lo supieran, un botín informativo que se utilizó con fines electorales. Sirvió al equipo electoral de Donald Trump para poder conocer mejor y segmentar a los votantes en su carrera a la Casa Blanca, por un parte, y fue explotado por las plataformas partidarias del Brexit en el Reino Unido, por otro. Facebook habló primero de 50 millones de cuentas afectadas, pero la semana pasada elevó la cifra. Además, por boca del propio Zuckerberg, admitió que los perfiles de la mayoría de su ingente comunidad de miembros —2.200 millones— era vulnerable a ataques de este tipo.

“No hicimos lo suficiente para evitar que estas herramientas se utilizasen también para hacer daño. Eso incluye las noticias falsas, la interferencia extranjera en las elecciones y los discursos del odio, así como los datos privados y los desarrolladores. No tuvimos una visión lo suficientemente amplia de nuestras responsabilidades y eso fue un gran error. Fue mi error y lo siento. Yo empecé Facebook, yo lo dirijo y yo soy responsable por lo que ocurre aquí”, afirma el empresario en su declaración inicial en el Capitolio, según el texto difundido el día anterior.

La compañía se halla inmersa en una gran crisis de reputación. Las acciones han caído un 14% en Bolsa en las últimas tres semanas, la campaña #deletefacebook ( en español, #borrafacebook) causa estruendo más allá de los efectos reales y algunos analistas creen que la red puede ser objeto de multas millonarias. Mientras, según un sondeo de la plataforma Axios, su popularidad ha caído 28 puntos en cinco meses, el doble que otras tecnológicas castigadas por el conflicto de la propaganda y las elecciones.

El pasado octubre un directivo Facebook admitió en el Senado que una compañía vinculada al Kremlin llamada Internet Research Agency, ubicada en San Petersburgo, había realizado hasta 80.000 publicaciones en su plataforma entre enero de 2015 y agosto de 2017. Unos 29 millones de usuarios habían tenido acceso a estos contenidos, que se viralizaron de forma que alcanzaron a 126 millones de usuarios (la primera estimación eran tan solo 10 millones).

Fuente: El País

 

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