Criminalidad ubica a Cúcuta entre las ciudades más violentas del mundo

En la frontera colombo venezolana hay una tierra de nadie, un lugar donde no parece existir leyes y la criminalidad campea felizmente ante los ojos de las autoridades. Se trata de Cúcuta, ubicada al Norte de Santander, Colombia.

Esta ciudad aparece entre las 50 más violentas del mundo, con una taza de 290 homicidios por cada 100 mil habitantes solo en el año 2017; también es la segunda ciudad con más cifras de homicidios en el país, lo que evidencia la incapacidad de las autoridades para manejar la criminalidad.

Al igual que varias ciudades de Colombia, Cúcuta está controlada por las llamadas Bacrim (bandas criminales), grupos armados organizados que obtienen grandes recursos económicos, principalmente del contrabando de gasolina, cobro de extorsiones a contrabandistas, vacunas y tráfico de drogas hacia Venezuela.

Sólo en el año 2015 el 80% de los alimentos y productos que se vendían en la zona llegaban desde Venezuela a través del contrabando de extracción en la frontera entre ambos países, el restante 20% eran de fabricación colombiana.

Autoridades colombianas estiman que diariamente los contrabandistas pasan de manera ilegal 16 toneladas de alimentos y cerca de tres millones de dólares en combustible a través de 247 trochas ilegales, un negocio incluso más lucrativo que el narcotráfico.

Gasolina, carne, cocaína, armas, medicamentos, alimentos, carros, motos, oro, y mercancías varias, hacen parte de las economías criminales que se mueven en el corredor limítrofe de Cúcuta.
La trata de personas, prostitución y explotación sexual es otra modalidad del crimen organizado en Cúcuta. Según los cálculos de Women’s Link Worldwide, 70.000 personas son víctimas de la trata de personas cada año en Colombia, el 86% de estas son mujeres.

Colombia se convirtió en país de origen, tránsito y destino de trata de personas, una actividad delictiva que mueve 32.000 millones de dólares al año en el mundo.

A esto se añade el sometimiento de la población a las bandas criminales, quienes han llegado a implementar toques de queda en las comunidades aledañas a la frontera. Las amenazas constantes hacen que los cucuteños guarden silencio respecto a las bandas que operan en la zona por miedo a ser asesinados.

Las bandas criminales, FARC, ELN y demás grupos armados han hecho de Cúcuta un territorio sin ley, cuya economía se sustenta del crimen con calidad de exportación hacia Venezuela y el mundo

Redacción LB

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