LORENZO MENDOZA | La luz al final del túnel

Franklin Piccone se ha planteado la siguiente interrogante: ¿Lorenzo Mendoza es la luz al final del túnel en medio de esta apocalíptica situación?

Este año tiene lugar las elecciones presidenciales. Como es lógico suponer, el gobierno hará lo posible para adelantar unas elecciones que le permitan un período más de mandato, a pesar de la terrible crisis que asola al país. Los venezolanos, por tanto, esperan que durante el primer semestre se lleve a cabo una votación que definirá de forma crucial el destino de la nación.

El gobierno, imposible negarlo, luce favorito. Los resultados de las elecciones regionales y municipales lo confirman. Ha sacado provecho de las incoherencias y desaciertos de una oposición que hace meses se debatía entre una salida abrupta del gobierno y una estrategia electoral e institucional. La primera, siempre que ha estado sobre la mesa, le ha permitido al gobierno desmembrar a la oposición, purgar algunos liderazgos y atornillarse aún más en el poder. Los alcaldes exiliados, los diputados asilados, las 18 gobernaciones y 295 alcaldías demuestran que la tesis del salidismo que propugnaba Primero Justicia y Voluntad Popular significó un rotundo fracaso. Estas organizaciones perjudicaron, sin duda alguna, un potencial avance del sector disidente, producto del inmenso descontento que vive la población.

El divorcio de los electores con la dirigencia opositora es una clara consecuencia de este accionar errático e impreciso, de una narrativa política que no se cristaliza en una alternativa viable o creíble y menos en un liderazgo que entusiasme y anime a una población cada vez más abrumada por esta realidad apocalíptica.

Este panorama desolador ha permitido que los votantes busquen opciones independientes en la sociedad civil y el nombre de Lorenzo Mendoza comienza a estar en la boca de miles de ciudadanos que ven en el empresario virtudes para ocupar la silla presidencial.

Aun así, es preciso señalar que los partidos políticos son indispensables para apalancar una candidatura outsider. Un proyecto de tal envergadura no puede pensarse sin las organizaciones que garantizan el pluralismo, la participación política y desde luego la voluntad popular. No se puede jugar a la antipolítica. La oposición requiere para lograr la victoria presentar una candidatura única, sea esta surgida naturalmente de las propias organizaciones o bien de la sociedad civil como parece ser esta la tendencia, privilegiando para ello unas elecciones primarias.

¿Qué razones permiten a Mendoza surgir en la coyuntura actual como favorito en las encuestas? La que salta a la vista es la de ser el timonel de la primera empresa de alimentos en Venezuela, cuyo éxito no ha podido ser mermado pese a los constantes embates gubernamentales en su contra. El lenguaje diáfano y un estilo llano y directo pudieran también explicar su preferencia.

Los tiempos que corren, vista la estrategia del gobierno, no permiten que ningún aspirante deshoje la margarita indefinidamente. Hay que salir ya al encuentro con los estudiantes, los obreros, los campesinos, los trabajadores públicos y demás fuerzas sociales. Recorrer cada rincón del país, discutiendo, construyendo y consensuando el proyecto de mediano plazo que saque al país de este espantoso trance. Esa debe ser la agenda para cualquier candidato que adverse esta tragicómica manera de gobernar.

 

Con Información de Qué Pasa en Venezuela

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