Solo para narcoenchufados: ir al cine en Venezuela es un lujo

La crisis económica deja indefensos y “sin salida” a los venezolanos. En medio de la dificultad para cubrir necesidades básicas como la alimentación, la salud o la educación, se hace más cuesta arriba tomarse un respiro en medio del agobio. La realidad diluye la costumbre de salir y compartir con familiares y amigos: el costo del disfrute excede la capacidad adquisitiva del ciudadano, incluyendo las visitas al cine.

Desde el precio de los boletos del cine, hasta los combos de cotufas, las chucherías y demás aperitivos que tradicionalmente acompañan el momento de ver una película, evidencian que el país se encuentra en una coyuntura que promete agravarse: con base en los indicadores económicos, para este año se prevé una inflación de 652,7% y para 2018 se proyecta que llegue a 2.349,3%.

Una familia de cuatro integrantes debe gastar entre 25.500 bolívares y 40.600 bolívares, solo en entradas. Los precios varían de acuerdo con la zona. El costo de un boleto para el cine en el centro comercial Líder es de 13.400 bolívares, disminuyendo a 10.800 los jueves y a 6.900 bolívares los lunes.

En el centro comercial Tolón Fashion Mall, ubicado al este de Caracas, una entrada general es de 6.817 bolívares. Al noreste de la ciudad capital, una función en el Multiplaza Paraíso cuesta 4.383 bolívares. En el oeste, un boleto general y en tercera dimensión (3D) en el Multiplaza Victoria es de 8.765, 29 bolívares.

Pese a que Cines Unidos y Cinex cuentan con los famosos lunes populares y un descuento para los estudiantes de martes a viernes, el ahorro en comparación con una entrada general no es tan significativo. Por ejemplo, en el centro comercial Metrocenter, la diferencia es de 2.000 bolívares aproximadamente. Sin embargo, la asistencia del público en los días de descuento es mayor a la de un fin de semana. José Pisano, director general de Blancica, considera que aunque hay una menor afluencia de espectadores al cine debido a la inflación, los precios de las entradas son aceptables.

Daniel Alejandro Carmona, uno de los espectadores, coincide: “Vengo al cine dependiendo de los estrenos. He bajado la asistencia, pero no por las entradas, considero que siguen siendo baratas. Lo que he dejado es de comprar chucherías porque han subido de precio”, indicó.

No solo las cotufas y las chucherías pasan a ser un gusto de alto costo; las comidas calientes que incluyen hamburguesas, perros calientes, nuggets y tequeños junto a un refresco o té también hace que los consumidores se queden con las ansias de disfrutar lo que quieren.

Fuente: Venezuela Al Día

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